Seleccionar página

Desde siempre me ha sorprendido la manera en que la opinión pública afronta las noticias en función de quién sea el protagonista de estas. A modo de ejemplo, solamente hay que ver las (escasas) consecuencias que están teniendo los líos de faldas del presidente Donald Trump y cómo se asumieron los del golfista Tiger Woods. Todo tiene que ver, creo, con la imagen que te forjes desde un primer momento: si el público te percibe como un ser angelical, cualquier pequeño tropiezo que tengas destruirá por completo tu aura; sin embargo, si desde un principio te muestras como un tipo de escasos escrúpulos, misógino y con comportamientos infantiloides, algunos actos que a otros les costarían el puesto a ti se te reprocharán de una manera mucho más tibia. Porque el efecto sorpresa, justa o injustamente, condiciona mucho. Parto de esta idea porque Un polvo en condiciones es una novela que solo sorprende a un tipo de público: a aquel que nunca ha leído un libro de Irvine Welsh. Y es que el autor escocés nos ha acostumbrado tanto a las historias extremas a lo largo de su carrera que, en su caso, seguramente lo más transgresor sería lanzar un cuento infantil.

Puedes leer el resto de la reseña en Libros y Literatura.