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Pese a que es posible que no lo conozcas (si no es así, cuentas con todos mis respetos) son muchas las cosas que se pueden decir de Willie Nelson (1933, Abbott, Texas). Junto a artistas como Johny Cash o Waylon Jennings es considerado uno de los músicos más singulares de los años 70; los tres se incluyeron en The Outlaw Movement, corriente que señaló a los rebeldes delcountry. A nivel individual fue capaz de redefinir el concepto de este estilo musical, de conjugar el sonido tradicional con ritmos y sonidos pertenecientes a géneros tan dispares como el blues, el reagge, el rock o el jazz. A lo largo de su vida también ha tenido tiempo para actuar en más de una treintena de películas, así como para colaborar activamente en campañas de índole político y social, en temas como el apoyo a la legalización de la marihuana, la recaudación de fondos para los granjeros o la crítica a la guerra de Irak.

En la actualidad, con 81 años y más de 60 álbumes de estudio a sus espaldas (el último, Band of Heroes, publicado el pasado mes de junio), Nelson continúa siendo un verso suelto, un artista que siendo fiel a su estilo no tiene miedo de juntar su voz junto a colegas de profesión tan opuestos sobre el papel como Snoop Dog (merece la pena visitar la web de su canción conjunta) o Julio Iglesias. Para el recuerdo queda su encuentro con este último en 1986 en el concierto benéfico Farm Aid, con la canción  “To All the Girls I’ve Loved Before”. Representativa, sin duda, de la vida de ambos.

Pero la historia que recoge este artículo no busca repasar la intensa vida de este texano de voz nasal, sino la de la guitarra que le ha acompañado en las últimas cuatro décadas. El nombre que eligió para ésta, Trigger (gatillo), lo tomó del caballo con el que solía actuar el ya fallecido cantante (y actor de películas del oeste) Roy Rogers. La admiración mutua que sentían ambos artistas les llevo en 1991 a juntar sus voces en un disco tributo a este último, con la interpretación de la canción Rodeo Road.

Centrándonos ya en Trigger, a priori todo el valor que puede atesorar a sus 45 años de existencia es meramente sentimental. Sucia, llena de imperfecciones y arañazos, con unprofundo agujero que amenaza con llegar al puente y repleta de dedicatorias y firmas, la mayoría ya ilegibles, un simple vistazo por parte de cualquiera que no fuese la estrella del country seguramente la llevaría a un vertedero, o como mínimo a un retiro hartamente merecido. Y sin embargo su propietario jamás se ha planteado esta posibilidad, al menos no de forma pública. Desde el año 1969, hablar de Willie Nelson supone hacerlo también de esas seis cuerdas sujetas sólo Dios sabe cómo a una estructura de madera con una larga historia detrás.

Su origen no es demasiado peculiar: Trigger nació como una copia más del modelo N-20 de la marca Martin, caracterizado por un sonido que los puristas definen como dulce y cálido. Realizada con materiales provenientes de zonas tan separadas en el mapa como Brasil, Alemania o el continente africano, llegó a manos de Nelson en un momento indudablemente peliagudo para el cantante; su éxito musical no era suficiente para sostener la inversión que las discográficas habían ido depositando en él y esto le causó serios problemas económicos. Además, su matrimonio con la también cantante country Shirley Collie se encontraba en un momento nefasto que desembocaría en divorcio en 1971. Tras intentar reparar sin suerte una guitarra eléctrica que había roto días antes, al de Abbott le ofrecieron una acústica por 750 dólares y éste aceptó con la condición de que le incorporasen la pastilla de la antigua.

El flechazo de Nelson por su nuevo instrumento fue casi instantáneo. No en vano, en diciembre de 1970, cuando su rancho en Ridgetop (Tennessee) se incendió, el cantante se jugó el tipo para rescatar a su reciente adquisición de las llamas; posteriormente se mudó a un nuevo rancho en Texas y se casó con su tercera mujer: Connie Koepke. No sería ésta la última vez que el barbudo compositor tuviera que salvar a su guitarra; 20 años más tarde el IRS (Servicio de Impuestos Internos) le embargó prácticamente todos sus bienes al considerar que debía a la agencia federal estadounidense una cifra cercana a los 16 millones de dólares.  Nelson, sin opciones de hacer frente a la deuda (que se redujo a 6 millones tras las negociaciones) tuvo que desprenderse de todas sus posesiones a excepción de una. Sí, de nuevo eligió conservar a Trigger. Ante la sospecha de que lo iba a perder todo el cantante decidió pedir a su hermana Lana que la recogiera de su estudio antes de que llegaran las autoridades y la guardase en su casa. “Mientras tenga a mi guitarra estaré bien”, dijo. Trigger, por su parte, le devolvió el favor al acompañarle en la grabación del disco ‘The IRS Tapes’, cuyos beneficios sirvieron para pagar parte de lo que adeudaba al fisco.

Los piropos de Nelson hacia su aliada de seis cuerdas no han cesado con el paso de los años, más bien al contrario. En su opinión, uno de los secretos de su éxito reside precisamente en la sonoridad de Trigger: “Tiene el mejor tono que yo haya escuchado jamás en una guitarra – explica en sus memorias- y eso que he probado muchas, incluyendo algunas que eran exactamente del mismo modelo”. De hecho, para Nelson los agujeros que ha creado el tiempo y el rasgueo de su púa sobre el cuerpo del instrumento son fundamentales para su sonido. Da la impresión de que Willie y su guitarra han pasado tanto tiempo juntos que ésta se ha convertido en una parte inseparable de él . Así debe pensarlo el artista pues, como explicó en una ocasión: “Trigger está como yo, vieja y apaleada”.

La pasión por este instrumento no sólo absorbe a Nelson, sino también a muchos de sus fieles seguidores. De hecho, en la página web del cantante hay una sección dedicada en exclusiva a que los fans puedan subir sus propias fotos de Trigger, una iniciativa que cuenta con decenas de aportaciones.

“Cuando Trigger se vaya, yo me retiraré”, ha manifestado el anciano músico en más de una ocasión. Pero por si alguien piensa que Nelson tiene en mente forzar la rotura total de sudestartalada compinche para poder descansar, hay que reseñar que el texano ya se encuentratrabajando en un nuevo proyecto, que será titulado December Day y que, según sus palabras “ya está casi acabado”. ¡Larga vida a Nelson! Y a Trigger, por supuesto

Artículo originalmente publicado para Revista OffTopic.